Mi madre estaba furiosa porque vendí la vaca y a cambio, solo había obtenido esas estupidas habichuelas mágicas... que al parecer además, no servían para nada! Esa noche, bajo el aguacero y un poco hambriento me senté a pensar cómo podría solucionar nuestras penumbras económicas. Yo pensaba y pensaba al son de mis tripas, cuando de repente hubo un retumbo por toda la habitación.
Se lo que están pensando, sí... pero esta vez no fueron mis tripas ni fue mi hambre: esta vez, al asomarme por la ventana ví una mata ENORMEEEEE creciendo hasta el cielo.
-Hasta el cielo? me pregunte en voz baja....
-hasta el cielo... -Me contestaron mis tripas. (ja-ja todo que no!)
En fin... decidí seguir mi curiosidad y escalar la planta hasta ver a dónde me llevaría de modo que subí y subí y subí y seguí subiendo.... y de repente:
TIERRA DE GIGANTES....
ese fue el rótulo que me encontré.
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